"Enciende un cigarrillo y lee lo que acaba de escribir. Se pone de pie y se queda admirando la pared. Fotos. Colores, blanco y negro, reveladas, polaroids, toda la pared está cubierta de fotos. Toca una levemente, Juan Pablo, su primo muerto en Cromagñon; toca otra, su hermana cuando era muy chica, cinco, seis años, ahora tiene veinte. Los dos hermanos abrazando una cabra que su padre crió para comerla y que finalmente nadie quiso probar una vez cocinada, ni su padre. Dulcinea, así se llamaba. Rostros, miradas, paisajes que no existen, personas que ya no pueden ser tocadas por ninguna mano. La vida es un fotomontaje, se dice, y cada cuadro, cada imagen congelada es una situación, una unidad que completa la vida de cada uno. Los recuerdos no son más que imágenes relatadas, atisbos de secuencias apenas legibles, desgastadas por el tiempo y modificadas por la memoria. Mira a su alrededor. El piso, la mesa, todo está cubierto de recuerdos congelados propios o ajenos. Toma uno: su abuelo muerto, a su misma edad, en Mar del Plata, con un amigo y una muchacha. Y se siente incompleto; no hay aromas verdaderos, colores verdaderos, ningún estímulo que lo ayude a completar la secuencia de su historia, sólo las imágenes impresas y la memoria. Construir, reconstruir y volver a construir hasta que todo se acomode a la realidad que creer que fue su pasado. El cigarrillo muere en cenizas, el cielo en lluvia, él, espera".
Parte do conto Fotografías, de Emanuel Alegre - do futuro livro "16 golpes"
Imagem: desenho feito com hidrocor + intervenção digital, ago/08