No tenía porqué ser de otra manera
volver a lo que queda de la casa
ver cómo las hojas del cuaderno caen en cascada
buscando la seguridad del suelo
adivinar los platos sucio en la cocina
incubando desconsuelos
patear los libros libres con sus tripas afuera
retirándose
gateando hacia el silencio
espantar la cama con su desorden y huellas
que gritan e inquietan
y la decisión de la huida
que grita desde las paredes histéricas
hartas de estar a medio pintar
de estar a medio vestir
de contemplar las mismas marcas de las meadas y cagadas del perro
que comienzan a consumir el piso
Y tenía que ser en Otoño
sino porqué escribir
ver hacia fuera
mas allá de la mugre de los vidrios
como la llovizna se desborda como un llanto incontrolable
como un llanto leve y moquiento
leve y palpitante
que humedece mejillas y veredas
labios y calles de tierra
No tenía porqué ser de otra manera
y el patetismo del que tanto se quejaba
nuevamente se me sienta en las rodillas
juega a hacer pucheritos con mis labios
pero esta vez hay excusa
para no demostrarle esa fortaleza violenta
cínica
austera
de la que tanto se ufanaba ser dueña
¿si yo me colgara la mochila al hombro
y me largara
como ella
entonces quién cuidaría de los recuerdos?
Fotografia: Otoño, da série de imagens feitas para os poemas de Emanuel Alegre - Manoela Afonso, junho/2006